jueves, 2 de junio de 2011

textos fundamentalismo islámico

La fe y la justicia islámica exigen la erradicación, en el mundo musulmán, de los gobiernos anti islámicos o de aquellos que no se adapten enteramente a las leyes islámicas. La instauración de un orden político laico debe ser considerada como un escollo a la
progresión del orden islámico. Todo poder laico, sin importar la forma en que se manifieste, es forzosamente un poder ateo, obra de Satanás. Nuestro deber consiste en luchar contra él y sus efectos. El poder satánico no puede engendrar más que la corrupción sobre la Tierra, mal supremo que debe ser implacablemente combatido, erradicado. Para ello no hay otra solución que derrocar todos los gobiernos cuyas bases no se asienten en los más puros principios islámicos y que, por lo tanto, son corrompidos y corruptores. Desmantelar los sistemas administrativos traidores, corrompidos, tiránicos e injustos y a sus servidores es deber de todo musulmán, tanto en Irán como en el resto de los países musulmanes del mundo (…).

Principios políticos y religiosos del ayatolá Jomeini, 1979.

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